Soneto a la Calle Basabe

 


Hay en Murcia una calle sin casas, ni porterías, ni números, ni direcciones. A la que todos nombran de forma equivocada, incluyendo el callejero y el Ayuntamiento , también Google Maps. No es la única, igualmente existe la calle de unos ignotos Junterones.
A la nuestra la llaman Betsabé, Basabé, Besabé y hasta Betsaida.
Pero es el centro de, sin duda, la manzana más prodigiosa de la ciudad.
Su titular, Doña Segunda Basabe Gordía, de Lezama, era la madre de unos mecenas, como ella también lo era, y de Félix Zabálburu, personaje de Caradoc y héroe de otra novela de próxima aparición.
A ella y a su calle va este

Soneto a la Calle Basabe

 

En Murcia antigua, donde el sol abrasa,
se esconde un callejón casi en penumbra,
allí vivió, cuentan, doña Segunda,
mujer de honor, de estampa y de coraza.

 

La llaman calle sin puertas, no pasan,
pues su misterio en sombras se deslumbra.
Murcianos olvidadizos, su tumba
no encuentran, ni su historia ya repasan.

 

Mas sigue el eco de su andar callado,
como un susurro entre las piedras viejas,
su nombre el viento aún lleva a su lado.

 

Y aunque Basabe entre olvidos se queja,
en cada esquina el pasado sagrado
persiste en muros que el alma reflejan.

 

 

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